VITAMINA D

Introducción

La vitamina D es una vitamina liposoluble también conocida como calciferol o vitamina antirraquítica. La principal fuente de obtención es la luz solar por eso se conoce como la vitamina del sol.


Funciones

La principal función de la vitamina D es la homeostasis cálcica, es decir, mantener de una manera continuada los niveles de calcio apropiados en nuestro organismo para prevenir enfermedades óseas (osteopenia, osteoporosis). Para ello actúa aumentando la absorción intestinal de calcio y fosforo. También es conocida por intervenir en el desarrollo, crecimiento y mantenimiento de huevos y dientes.

Otras funciones de la forma activa de esta vitamina incluyen:

· Diferenciación celular y acciones antiproliferativas en diversos tipos celulares, tales como la médula ósea (precursores de osteoclastos y linfocitos), células pertenecientes al sistema inmune, células epiteliales de piel, mama y próstata, músculo e intestino.


· Prevención y disminución del síndrome metabólico: disminuye la inflamación, la obesidad abdominal, dislipemia, diabetes, cáncer, hipertensión arterial…


Fuentes

La fuente alimentaria más importantes son los pescados azules: salmón, arenque, sardina. También en aceite de pescado, hígado de bacalao, productos lácteos (leche entera, grasas de la leche), yema de huevo y hongos. Pero la principal fuente de vitamina D es sin duda la síntesis cutánea, mediante la acción de los rayos UV sobre la piel. Por eso los suplementos de vitamina D habitualmente se recomiendan a las personas con poca exposición solar o en situaciones de riesgo de hipovitaminosis. Sin embargo el exceso de vitamina D puede provocar problemas de salud bien sea por exceso de suplementos vitamínicos cuando ya se tiene suficiente dosis o por exceso en la ingesta por alimentos ricos en vitamina D.


La ingesta diaria recomendada de la vitamina D podría obtenerse con:

- 160 g de boquerones

- 60 g de sardinas o salmón

- 50 g de salmón ahumado

- 40 g de anchoas en lata

- 80 g de yema de huevo


Deficiencia y toxicidad

Tanto el déficit como el exceso de vitamina D pueden provocar problemas de salud, especialmente sobre los huesos y los riñones.

La deficiencia primaria de vitamina D se debe por una ingesta inadecuada, por debajo de las necesidades diarias, y provoca graves trastornos tales como caries, raquitismo (ablandamiento y debilitamiento de los huesos en niños), osteomalacia (reblandecimiento de los huesos en adultos) y osteoporosis. El déficit de vitamina D también está asociado a la disminución de la fuerza muscular, mayor riesgo de fracturas y de caídas en los hombres y mujeres mayores.


Los grupos de mayor riesgo son los lactantes, los niños en crecimiento, las mujeres embarazadas y en situación de lactancia materna, los ancianos y las personas veganas que no llevan una dieta bien planificada ni controlada por un especialista de la nutrición y la salud.


Por otro lado, también puede darse una deficiencia secundaria debido a diferentes causas que no tienen que ver directamente con la ingesta de vitamina D, tales como:

· Síndrome de mal absorción de grasas (al tratarse de una vitamina liposoluble necesita presencia de grasas para que se pueda absorber bien).

· Fallo hepático y fallos renales.

· Exposición no adecuada a la luz solar (países nórdicos, gente que no pueda salir de espacios cerrados, raza).

Los síntomas que provoca el déficit secundario de vitamina D son los mismos que produce el déficit primario.

En el otro extremo, cuando se consumen suplementos vitamínicos sin medida ni control puede darse una acumulación toxica de vitamina D en el organismo que provoca alteraciones orgánicas. Los principales síntomas del exceso de esta vitamina son un aumento de los niveles de calcio en sangre y orina que a menudo provocan calcificaciones en los huesos y cálculos en los riñones.


Recomendaciones

La prevención de la deficiencia de vitamina D tiene un gran impacto positivo sobre el riesgo de desarrollar osteoporosis. Para evitar su déficit se recomienda llevar un estilo de vida activo, exposición diaria a la luz solar y consumo de alimentos ricos en esta vitamina.


COVID-19

Según los últimos estudios sobre el COVID-19, Una manera de contrabalancear el SRAA /sistema renina-Angiotensina) en especial la ECA2 (enzima convertidor de la angiotensina), es mediante la administración de dosis adecuadas de Vitamina D.

Parece ser que niveles altos de suplementación con Vitamina D , puede mejorar la respuesta antiinflamatoria , el descenso de cuadros inflamatorios pulmonares, y en ayuda en pacientes con COVID-19 y con dengue.

Este ha sido parte del tratamiento y preventivo realizado febrero y marzo en las UCI’s de Milán durante esta pandemia.


Suplementación y farmacología

La suplementación de vitamina D en nuestro País se usa en prevención del raquitismo (niños) y osteomalacia (adultos), así como coadyuvante en el tratamiento de la osteoporosis y pacientes con riesgo de insuficiencia (bebés).

Las dosis deben individualizarse siempre en función del paciente, debido a la alta variabilidad interindividual. Así en niños menores de 1 año, se utilizan 1.000 UI/ 24h, adolescentes y en adultos 4.000 UI/ 24h.

Siempre con cuidado, debido a su interacción con multitud de fármacos (fenitoína, fenobarbital, magaldrato, sales de magnesio…) y teniendo cuidado de una posible toxicidad, que se manifiesta como una hipercalcemia.

Se ha demostrado que el consumo de 60.000 UI durante varios meses causa toxicidad, aunque para la mayoría de la gente, el umbral de toxicidad sólo se produce por encima de 10.000 UI/ 24 h.

Para alcanzar estas altas dosis