DIETAS MILAGRO Y LUCE CUERPAZO ESTE VERANO / INVIERNO (5)

Continuando con blog anteriores, hemos explicado y rebatido esas dietas milagro.

Este va a ser un post un poco más técnico, pero no podía ser de otra manera para ser fiel y científico.

Acabaré con unos fundamentos teóricos de moda.

Esta información para adelgazar crece día a día, y proviene generalmente de fuentes no científicas, como prensa y revistas divulgativas, libros y folletos, que suelen proliferar en determinadas épocas del año.

Tras analizar estas dietas, vamos a realizar unas consideraciones respecto a las dietas de adelgazamiento:


1º Esta disminución de peso debe realizarse hasta alcanzar el peso adecuado, y luego mantenerse toda la vida. Lógicamente serán más intensas en el periodo en que se quiera perder peso hasta llegar a los objetivos marcados. Una vez alcanzado el IMC pretendido, la dieta será menos estricta pero, pero debe mantenerse una dieta de mantenimiento para siempre, y para ello deben conseguirse unos cambios permanentes hacia unos hábitos alimentarios saludables.


2º Este menor aporte calórico debe acompañarse de una mayor densidad de nutrientes, con objeto de que la restricción calórica no origine carencias.


3º Que la planificación de la dieta de adelgazamiento debe realizarse sobre el conocimiento de la ingesta calórica previa de la persona a la que va destinada. Importante dada la altísima variabilidad entre los metabolismos basales de cada persona.


4º Que la dieta planificada esté de acuerdo con los hábitos alimentarios de la persona a la que va dirigida, y produzca placer o al menos no rechazo.


5º En algunos casos (proyecto HALE) se vió que en algunas personas no era recomendable perder peso, ya que la supervivencia era menor.


De todo lo comentado aquí, hablamos de tratar un sobrepeso (incremento de peso corporal >10% al adecuado por encima del estándar según altura sexo y edad) y no de tratar una obesidad (exceso de grasa corporal >20 % al adecuado, y acumulada en el tejido adiposo como consecuencia de un balande de energía positivo).

Hablamos (nutricionista) de tratar el sobrepeso y no la obesidad, pues éste es un transtorno clínico, y como tal, debe ser tratado por el especialista indicado (en nuestro caso por el médico endocrino).


Una de las características clave de una dieta, es disminuir el contenido de grasa, ya que así se convertirá en hipocalórica (el valor energético de la grasa es 2,25 veces mayor que el de las proteínas o los hidratos de carbono).


El ejercicio es la otra variables del balance energético sobre la que actuar, pues aparet de su valor intrínseco (movilidad, agilidad, gasto cardiaco), puede compensar un pequeño exceso en la ingesta. El gasto realizado con el ejercicio, es proporcional a la duración del mismo y al peso de la persona.

Sanitariamente existen fórmulas dietéticas y preparados coadyuvantes en las dietas de adelgazamiento, que pueden reemplazar toda la dieta (dieta rápida) o una comida (dieta progresiva), en forma comercial agradable y equilibrada para la persona, nutricionalmete correcta y sanitariamente adecuada, pero que presentan un gran problema: Son monótonas y alejadas de los hábitos nutricionales de las personas, con lo que no sirven como educativos nutricionalmente.

Recordamos que según la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), se llama Dietas milagro:

* Prometen pérdida de peso rápida, de más de 5 Kg/ mes.

* Se pueden llevar sin esfuerzo

* Anunciar que son completamente seguras, sin riesgos para la salud.


6- El éxito de las Dietas cetogénicas.

Permiten comer lo que las demás prohíben.

El efecto saciante de los cuerpos cetónicos producidos por la liberación de las grasas en carestía de hidratos de carbono, unido a ser hipocalóricas, son la base del éxito.

Producen una sobrecarga renal, hepática, aumento de los niveles de ácido úrico 8con su consiguiente depósito en las articulaciones), desbalance electrolítico, pérdida del tejido magro, disminución de la absorción del calcio (muy importante en mujeres post-menopáusicas).

No hay ningún estudio científico que demuestre que la pérdida de peso se deba a la composición de éstas dietas, y no a su bajo aporte calórico.

6.A- Fundamentos fisiológicos y bioquímicos de las dietas cetogénicas

Cuando una dieta tiene un predominio de carbohidratos, el cuerpo los utiliza como la principal fuente de energía en lugar de la grasa. Por el contrario, la ausencia de carbohidratos en la dieta acelera el uso de la grasa. Esto es debido a que la insulina bloquea la lipolisis (mediante un bloqueo de la lipasa del adipocito) y permite la entrada de glucosa al interior de la célula grasa. Esta glucosa es convertida en triglicéridos dentro del adipocito, a través de su transformación en acetil-CoA y alfa-glicerofosfato (las moléculas de Acetil-CoA se combinan entre sí para formar ácidos grasos y dos moléculas de estos ácidos grasos se unen a una de glicerol a través de la diacilglicerol transferasa (DAGT) para formar la molécula de triglicérido). Además, los ácidos grasos procedentes de la grasa de la dieta, necesitan la acción de la glucosa y de la insulina para ser transformados en triglicéridos dentro de la célula grasa, ya que la insulina permite la entrada de glucosa en el adipocito y la glucosa es necesaria para la formación de alfa- glicerofosfato, que es el principal suministro de glicerol a los ácidos grasos para que éstos puedan transformarse en triglicéridos y así ser almacenados (1). El ultimo paso en la síntesis de triglicéridos es por lo tanto la unión de glicerol a los ácidos grasos, una reacción que es catalizada por la diacilglicerol transferasa (DAGT). Si por alguna razón este último paso no se produce, ya sea debido a una deficiencia de glucosa e insulina que asegure el suministro de glicerol o por un fallo en la propia encima DAGT, sería lógico asumir que se producirá una interrupción en la síntesis de triglicéridos. Esto ha sido demostrado en ratones con una deficiencia homocigótica de DAGT, que se caracterizaban por tener menor tejido graso blanco y ser resistentes al desarrollo de la obesidad dietética. Por lo tanto, los niveles bajos de insulina en una dieta cetogénica deberían de producir efectos similares, lo cual sería una de las posibles explicaciones, como veremos más adelante, del mayor éxito de estas dietas en la pérdida de peso. También es importante considerar que la glucosa no es la única sustancia que induce la liberación de insulina, ya que este proceso también es estimulado por ciertos a aminoácidos como son la arginina y la lisina; hormonas gastrointestinales que se producen durante la ingesta como la gastrina, secretina, colecistoquinina (CCK) y polipéptido inhibidor gástrico (PIG). Además, cuando los aminoácidos se combinan con la glucosa, se produce un efecto sinérgico en el mecanismo de liberación de la insulina que puede provocar que ésta se doble a igual concentración de glucosa, es decir, la glucosa acompañada de aminoácidos induce una mayor liberación de insulina que sóla.

6.B- Efecto saciante- anorexígeno de las dietas cetogénicas

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el efecto saciante de las dietas cetogénicas, debido a que las grasas y las proteínas permanecen en el estómago durante un mayor periodo de tiempo y por lo tanto son capaces de prolongar la sensación de saciedad si se comparan con los carbohidratos. Además, la colecistoquinina se considera como uno de los más potentes supresores del apetito y esta hormona es estimulada por el consumo de grasas y proteínas pero no por el de carbohidratos.

En este efecto saciante también intervienen el beta-hidroxibutirato, que es la cetona más abundante y tiene capacidad para inhibir directamente el centro del apetito. También, el bajo índice glucémico de las dietas cetogénicas reduce las fluctuaciones en las concentraciones plasmáticas de glucosa, que son mucho más frecuentes con las dietas altas en carbohidratos. Así, evitar episodios de hipoglucemia también reducirá el apetito.

Otro factor que hay que añadir, es que las proteínas tienen un efecto anorexígeno superior al de los carbohidratos, que pudiera estar mediado por aumento en la sensibilidad del sistema nervioso central hacia la leptina y un descenso en las concentraciones plasmáticas postprandiales de ghrelina.

La leptina es producida por el tejido adiposo y tiene la capacidad de reducir el apetito a nivel de sistema nervioso central. No obstante, la gente obesa suele tener nive