DIETAS MILAGRO Y LUCE CUERPAZO ESTE VERANO / INVIERNO (3)

Continuando con blog anteriores, seguiremos explicando y rebatiendo esas dietas milagro.

En los últimos años, de acuerdo a los datos de sobrepeso y obesidad en la población, según la OMS, estamos ante uno de los problemas de salud pública más preocupantes del siglo XXI, dada la morbimortalidad asociada.

El tratamiento se basa en darle la vuelta al desequilibrio entre ingesta y ejercicio, disminuyendo la primera y aumentando el segundo.

En esta sociedad nuestra en la que la publicidad nos ha imbuido una imagen y una obsesión por el culto al cuerpo, el intentar alcanzar esa imagen nos puede llevar a problemas de salud muy graves, si para conseguirlo sutilizamos métodos poco recomendables o insalubres, como puede ser seguir regímenes de adelgazamiento drásticos o “dietas milagro”.

Hay que recordar, que una dieta correcta es aquella que es equilibrada, variada, moderada, y hace posible su mantenimiento en el tiempo.

Aunque no hay duda de que muchas personas de buena fé puedan divulgar información inadecuada, también es cierto que basados en estas doctrinas existen negocios muy lucrativos que pueden conducir a situaciones patológicas graves e irreversibles.


Dentro de estas “dietas mágicas”, las más populares son las adelgazantes, pudiendo constituir aparte de un fraude un verdadero peligro para la salud.


Con objeto de conocer si el deseo de perder peso responde a criterios de salud, o simplemente a una necesidad estética, se ha analizado la relación entre el IMC (íncice de masa corporal) y algunas actitudes en un grupo de mujeres aparentemente sanas de 14 a 55 años, con distintas ocupaciones (estudiantes, amas de casa, trabajadoras fuera del hogar…) mediante un cuestionario, así como los métodos para adelgazar utilizado, llegándose a sorprendentes conclusiones:

Del total de mujeres estudiadas, sólo 42% estaban satisfechas con su peso.

De aquéllas con bajo peso, un 35% manifestaron descontento y, de éstas, un 69 %

querían perder peso y sólo un 19% habían intentado aumentarlo. Entre mujeres con

IMC adecuado, un 71% indicó no estar conforme con su peso deseando reducirlo un

95%. En el grupo de mujeres con sobrepeso, sólo un 13% se mostraron satisfechas

y todas las restantes mostraron deseos de adelgazar. El tamaño y volumen de los

muslos (28%), caderas (22%), nalgas (20%) y abdomen (19%) eran los que producían

mayor descontento.

Los métodos más habituales para reducir peso fueron: no comer entre horas (54%), realizar ejercicio físico (53%) y consumir dietas bajas en calorías (33%). Sólo un 19%

afirmó acudir al especialista. El uso de laxantes (1,5%) y de otros productos de adelgazamiento (3,5%) fue minoritario.

* Antecedentes históricos del miedo a engordar.


Los cánones de belleza, han variado desde la antigüedad, según motivos sociales y económicos.

Las mujeres ricas antiguas, debían ser gordas para demostrar que no trabajaban y que comían abundantemente.

A lo largo de la historia, siempre ha habido motivos ocultos detrás de cada canon de belleza: Si se quería aumentar el índice de natalidad, caderas anchas y senos grandes. Si se quería ostentar condición social dominante, en tiempos de crisis se ostentaba gordura.

Hoy en día, la obesidad provoca miles de muertes debido en fermedades derivadas del exceso de peso, pero eso “no vende”. Lo que hoy en día “vende” y tiene éxito, es un cuerpo delgado y esbelto que demuestre a los demás que se consumen alimentos escogidos, y se tiene tiempo suficiente para ir al gimnasio y hacer deporte.

Hoy en día se muestra un cuerpo con medidas 90-60-90 con cabellos rubios y frágiles,

O cuerpos delgados casi infantiles.

Si en la antigua Grecia la dietética era un componente del arte del buen vivir, un rama conocida y practicada por cada persona en particular, en la sociedad actual el individuo suele ignorar los pilares de la dietética. Los antiguos no consideraban la a la dieta como una obediencia ciega al saber de otro. Si bien se consideraba conveniente escuchar los consejos del médico, el aprendizaje adoptaba la forma de la persuasión: a la larga cada quien debía observarse a sí mismo y anotar qué alimento, qué bebida y qué ejercicio le resultaban más convenientes. Así fue como Platón distinguió dos tipos de médicos: los que son buenos para los esclavos y se limitan a prescribir dietas sin dar explicaciones, y los que se dirigen a los hombres libres, que conversan y dan razones mediante argumentos.

Los objetivos de salubridad del siglo XX, han ido acompañados por un nuevo canon de belleza, lo que ha provocado el desarrollo y popularización de unas dietas para adelgazar accesibles a cualquier persona, y cuya mala utilización suele provocar serias complicaciones.

5.1- Clasificación de las dietas milagro:

5.1.A- Dietas Hipocalóricas desequilibradas: Dieta de la Clínica Mayo, dieta “toma la mitad”, Victoria Principal, dieta Gourmet, Cura Waerland, dieta cero o ayuno terapéutico.

5.1.B- Dietas Disociativas: Dieta de Hay o disociada, Régimen de Shelton, régimen Antoine, método de lso doctores Eades, Dieta Hollywood, Dieta de Montignac, Antidieta, dieta del ejército israelí, de las tres columnas, antidieta, dieta de Rafaella Carra, dieta de Kohnlechner, dieta de Marianne Laconte.

5.1.C- Dietas Excluyentes.

5.1.C.1-Ricas en grasa y sin hidratos de carbono: (Dieta Atkins, dieta de Pemmington, Dieta de Lutz, dieta de South Beach).

5.1.C.2- Rica en hidratos de carbono sin lípidos ni proteínas: (Dieta Dr Haas, dieta Ornish, Dieta Dr Prittikin, plan F, dieta del plátano).


5.1.C.3- Rica en proteínas y sin hidratos de carbono: (Dieta Dukan, Dieta Scardale, Dieta de los astronautas, Dieta de Hollywood, dieta Cooley, dieta USP, dieta de la zona, Dieta de la Proteína líquida, dieta de los astronautas, dieta de la última oportunidad).

5.1.C- Dietas Excluyentes.

Se basan en eliminar algún nutriente. Contraria a la definición de nutriente: “Sustancia que el organismo necesita y no puede sintetizar, por lo que debe ser aportada por la dieta”.

5.1.C.1- Rica en grasa y sin hidratos de carbono. (Dieta Atkins, Dieta de Lutz)

Son cetogénicas y muy peligrosas para la salud, produciendo alteraciones importantes del metabolismo.

Dieta de Atkins.

A pesar de ser la más famosa e imitada, no es original, pues su precursora, la “dieta de Banting” es de hace dos siglos (1863).

Es una dieta cetogénica consistenet en reducir al máximo los hidratos de carbono.

Se deben hacer 6 pequeñas comidas, cada 3 ó 4 horas. Todos los alimentos deben contener algo de proteínas.

Reducir café y cola y excluir el alcohol.

Energía procedente en un 67% de las grasa, 30 % de las proteínas y 3 % de los hidratos de carbono, o sea totalmente alejada de las recomendaciones dietéticas.

Dieta de Pemmington.

Permite un libre consumo de proteínas y lípidos con una baja ingesta de hidratos

de carbono. Es esencialmente cárnica complementada con mantequilla y zumos de fruta.

Dieta Lutz.

Limita los HC (no tan drástico como ATkins) y aconseja consumir carnes y grasas sin limitaciones.

Según Lutz, el hombre es cazador, y nuestros enzimas no han evolucionado.

El excesivo consumo de hidratos de carbono se transforma en grasa.

Dieta de South Beach.

Creada por un cardiólogo Arthur Agatston, similar a la dieta Atkins pero con menos restricciones. Nos permite perder 3 Kg a la semana sin pasar hambre.

Se divide en 3 fases, con sus alimentos permitidos y prohibidos.

5.1.C.2- Rica en hidratos de carbono sin lípidos ni proteínas (Dieta Dr Prittikin, Dieta Dr Haas).

Dieta del Dr. Haas

El 80 % de la energía procedente de los hidratos de carbono (cereales, legumbres, hortalizas y frutas). Hipocalórica, desequilibrada y con graves carencias.

Dieta de Ornish

Es una dieta vegetariana con alto contenido en fibras y bajo en grasas (meno